LOS REFLEJOS.

Por Hechor Tocagni

Antes de empezar hablar de reflejos, diremos que son actos inconscientes, dirigidos por el cerebro sin intervención de la voluntad.

O sea una reacción automática por estimulación externa.

Todo acto reflejo supone una excitación periférica, que sigue la vía sensitiva hasta el centro nervioso, médula o cerebro, donde se transforma en una fuerza motriz.

Cuando estudiamos el comportamiento del perro, observamos que este depende no solo de su entorno, del trato recibido por parte del grupo humano al que pertenece, sino también de los estímulos recibidos, que actúan sobre el como actos reflejos.

Los reflejos son muy variables, y no obedecen a una experiencia previa, ni a una decisión racional, es solo una reacción ante un estímulo.

Muchos reflejos son vitales, por ejemplo el de la digestión, que se podría decir que es un reflejo orgánico.

En el perro se observa varios muy conocidos por nosotros, por ejemplo cuando se le paran las orejas, ante un ruido extraño, otro es cuando se le levanta el pelo del lomo, cuando esta enojado y muchos más

Podríamos mencionar también como reflejo, el que se produce con el aumento de la luz, que da como resultado, la contracción del iris, y con ello la reducción del tamaño de la pupila, a fin de que la cantidad de luz que va a la retina sea menor, y no la dañe.

Todos ellos son realizados, sin que medie el razonamiento.

Pávlov, descubrió que si bien muchos reflejos son innatos ( o sea heredados), algunos pueden ser modificados y otros creados por condicionamiento.