LAS BUENAS ACCIONES

 

Por Hector Tocagni

Seguramente cuando el matrimonio Terrell de Texas, piensa en aquella noche fatal, en la cual rescataron a Misty, se deben acordar de aquel viejo dicho que dice, “que una buena acción, se merece otra”. La señora Susana estaba esperando a su esposo en el estacionamiento de un centro de compras, cuando vio a un individuo a bordo de una pick-up, arrojar por la ventana a un cachorrito recién nacido. El pobre perrito estaba magullado y raspado por haber sido arrojado de un coche en movimiento, pero por lo demás, parecía estar en buenas condiciones. Ellos lo adoptaron inmediatamente, y le pusieron el nombre de Misty. No había pasado mucho tiempo que Misty se había integrado a la familia, cuando una noche el matrimonio abrió la puerta de calle y encontró un pobre perro sucio, muerto de hambre y abandonado, que pedía para entrar. También lo adoptaron, y le pusieron el nombre de Max A principio de 1994 los Terrells, fueron despertados en el medio de la noche, por un coro de ladridos, a cargo de Misty y Max. Una vez que Susan y Allen lograron terminar de despertarse, y se dieron cuenta que su casa se encontraba en llamas. Los Terrells pudieron escapar junto a sus dos perros, antes que llegaran los bomberos. La casa quedó prácticamente destruida. Pero todo hubiera podido ser mucho peor de no haber sido por los dos perros, que salvaron a sus dueños de una muerte segura.

 


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