En
la Vigésima Quinta Conferencia Internacional de Etología, que se llevo
a cabo en Viena, el 27 de Agosto de 1997, un grupo de estudiosos, sobre
comportamiento animal ha demostrado que el abismo entre los ratones
y los seres humanos no es tan profundo, como algunos suponían, particularmente
cuando de sexo se trata. La Doctora Sarah Kraak, que trabaja en la Universidad
de la ciudad de Berna, dijo en esa ocasión, que los animales poseen
la capacidad de elección. En la vida silvestre, a un nido, en promedio
se le acercan 21 hembras en una hora. Pero, nuevamente en promedio,
solo a una de estas hembras le permite el macho poner sus huevos en
su nido. Ciertamente , el análisis de la danza de cotejo, realizado
por la Doctora Kraak ha demostrado, que se encuentra diseñada para impedir
a una hembra poner los huevos en su nido, hasta tanto él no lo haya
determinado así. La investigadora, ha estado también en condiciones
de demostrar, que los machos que poseen el color más intenso, son los
que más eligen con respecto a quien le van a permitir poner los huevos,
y que efectivamente en la elección, prefieren las hembras más grande.