|
Según Vitus B Dröscher,
en su libro "Los animales, son también humanos", nos
cuenta, a continuación, que las parejas, viven más que los
individuos libres.
"... Más de dos horas llevaba Juwelia, la hembra del chacal,
recorriendo la estepa de Africa Oriental en busca de comida, y poco a
poco se iba alarmando, ya que en su madriguera la esperaban cuatro cachorros.
Entonces vio a un buitre que se disponía a aterrizar a unos quinientos
metros de distancia. Sin duda había encontrado carne.
Juwelia salió disparada a su velocidad máxima de 55 km/h
y llegó al lugar sólo escasos segundos más tarde
que el buitre
Por desgracia el animal muerto era pequeño. Pero había que
actuar con rapidez.
La hembra del chacal saltó al aire con sus cuatro patas a la vez.
Dio un giro de 180 grados y golpeó tan fuertemente al buitre con
su parte tras, que éste dio dos vueltas de campana.
Esta súbita manera de arrojarse contra el enemigo es un truco de
los chacales, que así no se exponen a sufrir lesiones en la cabeza.
Juwelia se apoderó inmediatamente de la presa y se encaminó
a su guarida
A unos cien metros de la madriguera oyó, inesperadamente un aleteo
encima de su cabeza, y una pequeña águila real la agarró
por la espalda. Semejante ave de presa, no puede matar así a un
chacal, y lo único que persigue es hacerle soltar la carga para
robársela.
Al séptimo picotazo soltó Juwelia la carne que llevaba,
pero antes que el águila pudiera atraparla, se la llevó
un segundo chacal
Era Jasón, compañero de Juwelia. Había observado
el asalto desde la madriguera, acudiendo enseguida en su auxilio.
Pero cuando ambos regresaron juntos a la cría, tuvieron un susto
terrible.
Una hiena manchada - ocho veces más pesada, que un chacal - excavaba
su madriguera para devorar a las crías. Por el agujero, solo asomaba
su parte posterior.
Jasón dejó caer la comida, se arrojó sobre la hiena
manchada y la hincó los colmillos en el trasero.
La hiena abandonó furibunda el agujero y atascó al chacal.
Pero entonces saltó Juwelia sobre ella y le mordió una de
las patas traseras.
Esta soltó un aullido de dolor y se disponía ya luchar sobre
la hembra cuando Janson, le mordió la otra pata.
Así lo martirizaron los chacales hasta que la hiena, para proteger
su trasero, se hincó y retrocedió de espaldas en tan vergonzosa
postura.
Gracias, a su capacidad de reacción y a la colaboración
en la pareja, los chacales pueden defenderse tan bien de animales mucho
más voluminosos que ellos.
Unidos, también los débiles son fuertes..., incluso si se
trata solo de una parejita


|