EL PERRO Y EL PASADO

Por Hector Tocagni


Para los seres humano, no existen animales más conocido o más queridos y de confianza que los perros.
Esta relación física y emocional adquiere más importancia si cabe a medida que las ciudades urbanas pierden el contacto con el mundo instintivo en el que todavía moran hasta los perros más domesticados.
La terapia emocional de convivir con un perro no es un descubrimiento de la psicología moderna, sino algo que la humanidad sabe desde hace milenios.
El mundo antiguo, en que la muerte era omnipresente, consideraba a los perros guías y compañeros adecuados no solo en la vida, sino en el mundo de los espíritus, quizás porque sus sentidos más aguzados, como el olfato y el oído, les permiten reparar en cosas que están fuera del alcance limitado de la percepción.
sensorial humana.
Por ejemplo, los ainos japoneses consideraban que los perros poseían la capacidad psíquica de detectar espectros.
En caso de los Incas, el aullido del perro solía anunciar la muerte de un pariente
Los indios iroqueses solían sacrificar, perros blancos, para que intercedieran ante los dioses
Los canes quedaron retratados en el arte funerario de la antigua Roma porque su afecto y fidelidad perduraban más allá de la tumba
La civilización maya precolombina enterraba a los perros con sus amos, para que los guiasen por las aguas del otro mundo
Una creencia parecida en el perro, en tanto compañero del alma, explica la costumbre de los antiguos parsis, de acercar un perro al lecho de muerte, para que la persona agonizante, pueda mirarlo a los ojos
En Asia Central alimentaban a los perros con cadáveres para acelerar el recorrido de las almas hasta la vida futura; esta costumbre fue chocante para algunos pueblos y tal vez contribuyó a que los semitas y algunos pueblos islámicos, los consideraban impuros.
Como en la vida cotidiana, van de grandes amigos, a cazadores y guardianes agresivos, sus equivalentes sobrenaturales también son muy variados.
En la mitología, los perros feroces estaban al servicio de diversas deidades del mundo de los muertos, como el indio Yama, o el griego Hades y Hécate
Los señores de la muerte con cabeza de perro y funciones más positivas incluyen al egipcio Anubis y al azteca Xolotl, que guiaba firmemente al sol por los infiernos, en los que cada noche se sumía
En la iconografía, los perros también están presentes como compañeros de deidades supremas como el védico Indra y con otros dioses guerreros y cazadores, como la diosa celta Epona
En culturas que abarcan Asia y Melasia a Siberia y América, los perros y las especies salvajes emparentadas con los canes -por ejemplo coyotes, chacales y dingos - a menudo fueron héroes, inteligentes, ingeniosos y solidarios con la humanidad.
Bibliografía : "Los espíritus de los animales" de Nicholas J. Saunders



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