El adiestramiento
de un perro, es un arte, que muy pocos la conocen
en toda su magnitud.
El auténtico
adiestrador, además de desarrollar su habilidad, con el objeto
de lograr su objetivo, debe aplicar paralelamente una inteligente dosis
de psicología, con el objeto de entender al can, dado que estos
cánidos, poseen miles de facetas distintas en su carácter,
producto de la educación a la que han sido sometidos, durante
su época de cachorro.
Un adiestrador,
debe ser paciente observador y por sobre todas las cosas, amar lo que
esta haciendo
El cariño
hacia el perro, debe manifestarse en todas sus acciones, también,
debe tener presente, que nunca debe exigir cosas imposibles, ni tampoco
fatigarlo
Debe recordar,
que sus estados anímicos, repercuten en la efectividad de su
animal, este detalle, debe cuidarlo en todo momento, ya que hay días
que uno debe abstenerse de adiestrar pues no esta anímicamente
apto para llevar a cabo tal tarea
El castigo, debe ser desterrado de las prácticas, dado que solo
con amor, paciencia y perseverancia, lograremos el éxito.
No nos olvidemos
de motivarlo permanentemente, tengamos siempre presente su desarrollada
sensibilidad.
El perro debe sentir las prácticas diarias, no como un castigo,
sino por el contrario, como un juego donde se le ponen límites.
Quienes amen
a los perros, solo ellos, serán los privilegiados, de llegar
a descubrir los secretos, que guardan en su interior, nuestros leales
compañeros.