Y
nada mejor que recordar, lo que expreso el Doctor Korand Lorenz refiriéndose
a este tema, cuando dijo " Después de todo la fidelidad
existe"... En algún momento de la prehistoria, entre el
Paleolítico y el neolítico, aparece, como primer animal
doméstico, el llamado perro "de las tuberas", un animal
pequeño, semidomesticado, y que seguramente descendía
del chacal.
Puesto que en aquellos tiempos, en el Norte de Europa donde se han hallado
sus restos, probablemente ya no existían chacales y, por otra
parte, el perro de las tuberas muestra ya evidentes signos de domesticación,
los constructores de palafitos de la Edad de Piedra fueron los que indudablemente
llevaron a sus perros hasta las orillas del Báltico.
Podemos preguntarnos cómo nació la asociación del
hombre del Paleolítico con semejante animal. Seguramente se originó
de manera involuntaria. Manadas de chacales, seguirían a las
hordas móviles de cazadores del Paleolítico, merodeando
alrededor de sus campamentos como hacen los perros parias, del Oriente,
y de los que no puede decirse si son perros domésticos, cimarrones,
o perros salvajes que están dando los primeros pasos hacia la
domesticación.
Y nuestros antepasados dejaban en paz a estos "basureros"
con la misma indiferencia que los actuales pueblos del Oriente muestran
hacia los perros parias.
Es más, aquellos cazadores paleolíticos, para los cuales
las fieras eran peligrosas, enemigos, sin duda se encontrarían
más a gusto sabiendo su campamento rodeado por un ancho cinturón
de chacales, que sin duda le darían el aviso si se acercaba algún
tigre de dientes de sable o algún oso de las cavernas.
Y en algún momento, a la función de vigilante se añadió
el de auxiliar en la caza
La jauría de chacales que seguían a los hombres en espera
de los despojos de la presa, en vez de ir a retaguardia, pasó
a la vanguardia, corriendo delante del cazador para olfatear a la presa
y levantarla
Podemos imaginarnos fácilmente cómo estos antepasados
de los perros domésticos, que acostumbraban a comer despojos
de animales demasiados grandes para que pudieran cazarlo sin la ayuda
del hombre, empezaron a mostrar interés especial por dichas especies,
cobrando a fin de seguir sus huellas y a llamar la atención del
hombre ante su presencia.
Los perros se dan cuenta, cuando están bien protegidos y hasta
el más cobarde se siente envalentonado, cuando se sabe apoyado
por un amigo poderoso
Desde luego con estas especulaciones, no se exagera las aptitudes de
los chacales de la prehistoria
Decía Korand Lorenz" para mí resulta muy agradable,
y hasta diría sublime, el poder pensar que la antiquísima
alianza entre el hombre y el perro, se estableció voluntariamente
por ambos contratantes, sin coacción alguna