Tanto
los franceses como los estadounidenses, utilizaron perros de guerra,
con todo éxito. En esta ocasión nos referiremos, al uso de los perros
de guerra dado por los franceses. Con efectividad, participaron perros
en la lucha, que en Indochina, libraban fuerzas combatientes francesas
contra las tropas comunistas de Hotschiminhs. Estos perros obedientes
a la menor orden, y adiestrados en forma excelente fueron los más fieles
acompañantes de los soldados, y no pocos de éstos le deben su vida.
Todos estos animales son, sin excepción alguna perros ovejeros alemanes;
guía y perro deben habituarse uno a otro durante dos meses, luego son
preparados con un adiestramiento para sus tareas específicas; el perro
no solo aprende, a llevar un mensaje, o a localizar heridos, sino también
otras cosas, entre ellas atacar al conductor de un jeep saltando sobre
el coche en movimiento y tomándolo por la garganta En Indochina, las
líneas de ambos bandos se extendían una frente a otra, y generalmente
sólo se avanzaba por patrullas. Como muchas veces el terreno era completamente
intransitable, las tropas tenían que ser lanzadas desde aviones, por
lo tanto, también los perros tenían que ser acostumbrados al salto con
paracaídas Para este fin, llevaban al dorso un paracaídas especial que
pesaba más o menos 5 kg, y que se abría automáticamente después del
salto. Se lograba, que el perro descendiera con suavidad, gracias a
la superficie de seda particularmente grande del paracaídas y al peso
relativamente escaso del perro. A partir del aeródromo Bac-Mai, situado
cerca de Hanoi, se enfundaban los perros en una especie de bolsa, cerrada
bajo el vientre y con 4 aberturas en las patas. Como cada nuevo vuelo
excitaba siempre a los perros, los cuales gruñían, para contrarrestar
su impaciencia, se les ponía una especie de caperuza con anteojera,
que les era sacada después de unas horas en el avión, cuando se acostumbraban
al ambiente. Poco antes de llegar a la meta, cuando los hombres ya se
preparaban, los perros movían nerviosamente las colas, ladran y saltan
sobre su guía; de vez en cuando un perro gruñe con su pelo erizado,
pero apenas disminuye la velocidad del avión, para permitir el salto-
cosa que se puede percibir, por el ruido de los motores, los perros
entienden que ha llegado el momento de cumplir con su deber, y se ponen
junto a su guía; luego un breve llamado y ambos se precipitan al vacío.
A los perros que se resisten, se le presta una pequeña ayuda. Muchas
veces perros y guías tocaban el suelo separados por centenares de metros,
pero tardaban poco tiempo en reunirse. La siguiente hazaña del ovejero
"Arras," permite apreciar la utilidad de los "servicios", que prestan
estos perros. Cierto día un comando del vietnam detuvo a un soldado
enemigo, poniéndolo luego otra vez en libertad, pero reteniéndole la
chaquetilla; Arras, excelente rastreador, siguió la pista del soldado
durante muchos kilómetros y así se pudo localizar un campamento oculto,
y apresar alrededor de cien soldados enemigos.