Nuestra
historia no será de perros, sino tendrá como protagonista
a un pequeño antílope, que será como un ejemplo,
para poder entender con claridad, lo que significa la "impronta",
tantas veces mencionada en nuestro Sitio, que actúa con mayor
o menor intensidad en todos los mamíferos.
"...Se anunciaban hechos dramáticos, cuando aquella mañana
me introduje con mi Landrover en medio de una manada de antílopes
propios de África, conocidos bajo el nombre de ñu y que
justo se encontraban en medio de nacimientos en masa.
Por todos los lados se veían hembras antílopes que daban
a luz paradas. En el aire se sentía algo, que nosotros los humanos
no podemos apreciar: había olor a leones
Cuando no hay peligro, estos antílopes también tienen
crías acostados.
Pero un olor sospechoso, por más imperceptible que sea, ya los
condiciona para mantenerse en pie, para poder darse a la fuga inmediatamente.
Los depredadores generalmente se abalanzan sobre los bebés. Si
bien la porción de carne es mucho más pequeña,
es muy fácil obtenerla.
Pero en el momento del parto, atacan a las madres, porque entonces ellas
se encuentran totalmente indefensas e impedidas de huir.
Cuando comenzó el parto lo primero que asomó fue la cabeza
del bebé.
Después la mamá jugo a la calesita, girando rápidamente
en círculo. Con esa fuerza centrífuga tiró al niño
al mundo.
Con una edad de tres minutos el bebé comenzó con los primeros
intentos de pararse y caminar. Pasado siete minutos, ya estaba en condiciones
de caminar.
Estos antílopes, también llamados ñu, son los animales
más precoces, en el grupo de ungulados, es decir, animales con
casco y pezuña.
Y existe una buen razón para ello. Cuando cumplen cuatro días
de vida, ya están en condiciones de escapárseles a las
hienas. Y eso es lo que tienen que hacer, si desean conservar la vida.
Inmediatamente después del nacimiento alcanzan unos pocos segundos
de mutuo olfateo y al igual que en el caso del elefante, se produce
esa unión invisible e indisoluble entre madre e hijo. Olfatearse
hocico contra hocico, también produce
La unión del hijo con la madre.
El amor materno en los animales se produce por arte de magia
La hembra antílope se transforma a partir de este primer beso
en una madre
Pero esta unión es solo entre ellos dos, en medio de la inmensa
manada.
En etología esto se denomina "imprinting subsiguiente".
¿Y que pasaría por ejemplo, si se produjera una confusión?.
¿Si la madre inmediatamente después del parto se distrae
a raíz de un automóvil de turistas y en el mismo instante
otro antílope sin hijos olfateara curiosa al recién nacido?.
Entonces el recién nacido considera a la extraña como
su propia madre y no hay forma de sacarle nunca más esa idea
de la cabeza hasta que muere.
Para cualquier hembra extraña, que no haya dado a luz en ese
momento a una cría, el olor del recién nacido carece de
cualquier significado.
Por eso tampoco esta en condiciones de darle leche. Empuja brutalmente
con los cuernos a la pobre e indefensa criatura, que desesperadamente
trata de acercársele. Del resto se encargan los buitres.
Pero mientras nos encontramos observando el nacimiento de los antílopes
ocurre algo grotesco e impresionante a la vez, precisamente en el momento,
que atacan los leones.
En medio del pánico una madre antílope tira a su bebé
justo detrás del caño de escape del coche, para desaparecer
paras siempre el loca huída.
El indefenso cachorro olió los gases del coche... y a partir
de ese momento estuvo absolutamente convencido que el cuatro por cuatro
era su madre, por esa razón, lo seguía a todas partes.
Una situación sin salida. Por suerte el chofer de la camioneta,
oriundo del lugar se ocupó del bebé y se lo llevó
para su casa, donde su esposa lo crió.
¡Omnipotencia de los instintos vitales, pero también absurdos,
cuando ocurre alguna cosa, que no estaba previamente planificada por
la creación ¡
Bajo condiciones "normales" no existe para los animales, una
seguridad de sobre vivencia mayor que " escuchar la voz interna
del instinto".
Pero cuando el ser humano provoca situaciones anormales, se producen
verdaderas tragedias.
