La
fijación del recuerdo, es decir la adquisición de informaciones que
constituye la memoria, se hace al parecer durante las fases del sueño
paradójico. Un electroencefalograma, revela que durante el período de
los sueños, el cerebro trabaja, mientras que el animal carece de tono
muscular y es insensible a los estímulos exteriores. Las motivaciones
externas, transmitidas por los órganos de los sentidos durante la noche
y las señales internas que corresponden a modificaciones de la composición
de la sangre o del grado de impregnación hormonal, son integradas en
el ámbito de un sistema que programa y desencadena un comportamiento
típico. En el cerebro de todos los mamíferos se encuentra una minúscula
glándula en forma de piña, aislada, situada debajo y en el centro del
cerebro medio, oculta por los hemisferios cerebrales. En la glándula
pineal, especie de superordenador, al que le llega todo y desde el que
todo parte. Este órgano enigmático en el que los antiguos situaban la
sede del alma y las estructuras nerviosas vinculadas con él, parecen
ser los vestigios de un par de ojos que desempeñaban un papel funcional
en los primeros vertebrados. Esta glándula pineal ha cambiado de función
en los mamíferos actuales. Posee dos hormonas, que por un proceso muy
complejo, regularían no solo los ciclos reproductivos sino la totalidad
de las actividades del animal. Por otra parte, por muy débil que sea
la fuente, toda luz estimula la retina. El nervio simpático transmite
la información a la glándula pineal, poniendo en movimiento un mecanismo
comparable, al de un reloj dotado de una fantástica capacidad de adaptación
y que conserva en la memoria de sus células la noción exacta del tiempo.
(Bibliografía: " Der Hund").
