LA GLANDULA PINEAL EN LOS PERROS

Por Hector Tocagni

La fijación del recuerdo, es decir la adquisición de informaciones que constituye la memoria, se hace al parecer durante las fases del sueño paradójico. Un electroencefalograma, revela que durante el período de los sueños, el cerebro trabaja, mientras que el animal carece de tono muscular y es insensible a los estímulos exteriores. Las motivaciones externas, transmitidas por los órganos de los sentidos durante la noche y las señales internas que corresponden a modificaciones de la composición de la sangre o del grado de impregnación hormonal, son integradas en el ámbito de un sistema que programa y desencadena un comportamiento típico. En el cerebro de todos los mamíferos se encuentra una minúscula glándula en forma de piña, aislada, situada debajo y en el centro del cerebro medio, oculta por los hemisferios cerebrales. En la glándula pineal, especie de superordenador, al que le llega todo y desde el que todo parte. Este órgano enigmático en el que los antiguos situaban la sede del alma y las estructuras nerviosas vinculadas con él, parecen ser los vestigios de un par de ojos que desempeñaban un papel funcional en los primeros vertebrados. Esta glándula pineal ha cambiado de función en los mamíferos actuales. Posee dos hormonas, que por un proceso muy complejo, regularían no solo los ciclos reproductivos sino la totalidad de las actividades del animal. Por otra parte, por muy débil que sea la fuente, toda luz estimula la retina. El nervio simpático transmite la información a la glándula pineal, poniendo en movimiento un mecanismo comparable, al de un reloj dotado de una fantástica capacidad de adaptación y que conserva en la memoria de sus células la noción exacta del tiempo. (Bibliografía: " Der Hund").



 


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